En mi receta de Arroz con Tropezones y Pimientos, ya os adelantaba algo del origen de este Arroz "con saborcito".
Un arroz modesto donde los haya y que podemos clasificar como "de aprovechamiento", nunca mejor dicho, sin que ello le reste ni una pizca de sabor y donde el resultado no puede ser más exitoso .
Os cuento como surgió.
Hace un par de veranos andaba yo preparando maletas, recogiendo la casa, poniendo las plantas a buen recaudo, para que aguantaran lo mejor posible mi ausencia veraniega, ¡cuanto me tienen que soportar las pobrecitas!, y haciendo "limpieza" de nevera.
He de decir que odio tirar comida, así que aquello que veo que no vamos a consumir lo congelo, o lo cocino y luego lo congelo. Tan sumergida en esta empresa andaba yo, que por congelar congelé hasta unos pimientos de piquillo, que pasaron a hacerle compañía a un fumet que ya tenía congelado, a unas gambitas peladas y a unas alcachofas. Sabía yo que a "medio plazo" me resultarían una buena inversión. ¡Y así fue!
Tras más de 15 días de viaje disfrutando de otras culturas y de otra gastronomía, llegó el momento de volver a casa: muchísimas horas de vuelo, transbordos, espera en aeropuertos, cambios de horario, para acabar llegando un domingo a media mañana a casa. ¿Y ahora qué?
Cansados pero con hambre, yo no me lo pensé dos veces. Sé que otras personas en mi situación se hubieran echado una buena siesta, pero yo preferí dejarla para después.
Saqué mis "tesoros" del congelador, y con la temperatura que hacía no hubo que esperar demasiado para ponerse manos a la obra.









